Cuando la subvención del Kit Digital llega a su fin, mucha gente descubre que se queda con una web que no sabe usar, alojada en un sitio que no controla y mantenida por nadie. Estos son los cinco pasos que deberías dar, en este orden, para que tu inversión no se pierda.
1. Comprueba quién es el titular de tu dominio
Es lo primero y lo más urgente, porque de ello depende todo lo demás. Tu dominio es la dirección de tu negocio en internet: si no está a tu nombre, no eres dueño de tu propia web.
Puedes comprobarlo en cualquier servicio de consulta WHOIS escribiendo tu dominio. Fíjate en el campo de titular o registrant. Si aparece el nombre de tu empresa, perfecto. Si aparece el del agente digitalizador o el de una empresa que no reconoces, tienes trabajo por delante.
Qué hacer si no está a tu nombre: escribe al agente digitalizador solicitando por correo electrónico el cambio de titularidad y el código de autorización de traslado (AuthCode). Deja constancia escrita. Si en quince días no responde, puedes reclamar directamente al registrador donde esté alojado el dominio aportando la documentación de tu empresa.
2. Reúne todos los accesos antes de que se pierdan
Haz una lista y guárdala en un sitio seguro. Como mínimo necesitas cinco cosas:
- Usuario y contraseña de administrador de la web.
- Acceso al panel del alojamiento (hosting) y saber hasta cuándo está pagado.
- Acceso al panel del registrador del dominio.
- Propiedad de la ficha de Google Business Profile.
- Cuentas de correo asociadas al dominio.
Este es el momento de pedirlo todo, mientras el agente digitalizador todavía tiene algún incentivo para atenderte. Cuanto más tiempo pase, más difícil será.
3. Haz una copia de seguridad completa
Antes de tocar nada, descarga una copia de la web entera: archivos y base de datos. La mayoría de paneles de alojamiento tienen un botón de exportación o copia. Si no sabes hacerlo, pídele al hosting que te la genere: suele ser gratis y tardan un día.
Con esa copia en tu ordenador, tienes red de seguridad. Puedes cambiar de proveedor, de agencia o de alojamiento sin perder nada.
4. Cambia los textos de plantilla por textos tuyos
Este es el paso que más resultados da y el que casi nadie hace. Entra en tu web y lee la portada como si fueras un cliente. ¿Dice a qué te dedicas exactamente? ¿Dice en qué ciudad trabajas? ¿Dice cuánto cuesta? ¿Hay algún motivo para elegirte a ti y no al de al lado?
Si la respuesta a alguna de esas preguntas es no, tienes una web de plantilla. Google no tiene nada que indexar y tus visitantes no tienen nada que leer. Reescribir tres páginas —portada, servicios y contacto— con tus palabras suele mover más el marcador que cualquier truco técnico.
Una web que no menciona tu ciudad ni tus servicios concretos es invisible para las búsquedas que de verdad te interesan.
5. Reclama y completa tu ficha de Google
Para un negocio local, la ficha de Google Business Profile trae más llamadas que la propia web. Reclámala, verifícala, elige bien la categoría principal, añade tus servicios uno a uno, sube fotos reales y pon los horarios al día.
Después, pide reseñas. No hace falta nada sofisticado: un mensaje de WhatsApp a los clientes contentos con el enlace directo. Y responde a todas, también a las malas.
Y después de esos cinco pasos, ¿qué?
Con esto tienes el control recuperado y la base sana. A partir de aquí empieza el trabajo continuo: publicar contenido, vigilar posiciones, mantener la web actualizada y medir qué funciona. Eso ya requiere constancia mensual, y es exactamente donde la mayoría de negocios se quedan otra vez parados.
¿Prefieres que lo miremos nosotros? Nuestra auditoría del Kit Digital es gratuita y cubre estos cinco puntos más otros veinte. En 48 horas tienes el informe en tu correo, sin compromiso. Pídela aquí.